Romper una lanza a favor del Almirante Cervera

Almirante D. Pascual Cervera y Topete
Almirante D. Pascual Cervera y Topete

Recientemente se ha hablado de aplicar la ley de memoria histórica en el callejero de Santander. Curiosamente hay determinados nombres que pueden tener doble significado, tal es el caso de almirante Cervera. Este nombre debiera conservarse al referirse a un ilustre marino de gran prestigio en su momento pero que tuvo que cargar con el san Benito de la derrota en Santiago de Cuba frente a la Marina norteamericana.

Mostramos unos datos biográficos: Pascual Cervera Topete nació en 1839 en Medina Sidonia (Cádiz). Ingresó en el Colegio Naval Militar de San Fernando en 1852. Después de obtener sobresaliente en los exámenes es promovido en 1855 a guardiamarina de segunda clase. En este empleo estuvo embarcado durante cuatro años, dos de ellos en las Antillas moldeando su carácter en el sentido de responsabilidad que fue meritoria constante a lo largo de su vida.

En 1860 participaría en la Campaña de África donde obtendrá su bautismo de fuego. Con veintiún años es promovido a alférez de navío y pide destino en Filipinas. Allí obtendría su primer mando embarcado como comandante de un cañonero. Lucharía contra los piratas malayos y tagalos en el mar o bien en tierra junto al Ejército. Participó en la toma del fuerte de Pagalugan contra los “moros” de Mindanao, siendo ascendido por méritos de guerra a teniente de navío. También realizaría otras misiones como levantamientos hidrográficos en aquellos parajes del Pacífico.

Vuelto a España embarcará en varios buques y su misión será la formación de guardias marinas.

Durante la revolución de 1868 fue nombrado Ayudante de Ordenes del Departamento de Cádiz, cargo de rango superior al empleo que ostentaba. Permanecería sólo tres meses, lo suficiente para restablecer la disciplina.

Será ascendido a teniente de navío de 1ª clase, graduación recién creada, (equivalente a la hoy de capitán de corbeta).En 1869 fue destinado a las Antillas, permaneciendo dos años como comandante de varios buques. Su tarea fue la vigilancia de las costas para impedir el contrabando y desembarco de armas para los insurrectos cubanos. Recibió dos cruces al mérito naval. Cervera no volverá a las Antillas hasta la guerra del 98.

De nuevo en España tendrá varios destinos. Se valorará sus méritos y su capacidad y de ahí que sea una especie de comodín de utilidad probada. Será nombrado auxiliar del ramo de armamentos del arsenal de la Carraca. Posteriormente en Madrid fue miembro del tribunal de oposiciones de los nuevos aspirantes de la Armada. Volverá a la Carraca para ser Jefe de Estudios de los guardias marinas embarcados en la corbeta Villa de Bilbao.

La oficialidad del "Pelayo" situada frente a la pieza de 320 mm, probablemente de popa. Se distingue a su comandante, Pascual Cervera Topete. De la revista El Mundo Naval Ilustrado. Año 1898.
La oficialidad del “Pelayo” situada frente a la pieza de 320 mm, probablemente de popa. Se distingue a su comandante, Pascual Cervera Topete. De la revista El Mundo Naval Ilustrado. Año 1898.

Durante la Iª República destacará en el sofoco cantonal donde va a tener un papel decisivo y notable en el sometimiento de los buques rebeldes del arsenal de la Carraca y en Cartagena participará en la recuperación de los buques apresados por los británicos.

Con 34 años ascenderá a capitán de fragata y se le destinará de nuevo a las Filipinas como comandante de varios buques. Tres años va a durar esta nueva etapa en el Pacífico luchando contra la piratería de los “moros” de Mindanao y Joló. Desempeñará funciones de marino, gobernante, diplomático y colonizador.

Regresará a la metrópoli en 1876 ocupando diversos puestos en el Ministerio de Marina. Posteriormente iría destinado al Ferrol en tareas de formación de guardias marinas y marinería. Sus últimos años de capitán de fragata los pasa en Cartagena como capitán de puerto de la comandancia.

Presidió la comisión que inspeccionó la construcción del acorazado Pelayo en los astilleros franceses de La Seyne. Como capitán de navío será su primer comandante.

La Reina Regente Dña. Mª Cristina le escogió como Ayudante de Ordenes para el Cuarto Militar del Rey.

Al ser promovido a capitán de navío de 1ª clase (equivalente al actual contraalmirante) ocupará varios destinos destacando el de la dirección de los Astilleros del Nervión que pasaba por dificultadas y amenaza de suspensión de pagos, y donde se hallaban en proceso de construcción tres cruceros-acorazados de los previstos en la Ley de Escuadra de 1887.

En 1892 Sagasta le integrará en su gobierno como Ministro de Marina. Dimitiría a los pocos meses por discrepancias y por el recorte presupuestario en su ministerio. Cervera no quiso cargar con la responsabilidad de las economías, y por esas bromas pesadas del destino le tocó pechar años más tarde, con las carencias y limitaciones que dichas economías comportaron y a las que tan firmemente se había opuesto.

Silvela líder de la oposición, rompió una lanza a su favor: “¿Se quiere tener Marina o se quiere destruir aun la que tenemos? ¿Querer tener barcos con presupuestos que no los pueden sostener y querer construir barcos para dejarlos perder luego por falta de cuidados, es un absurdo”.

El jefe del Ejército cubano, Raúl Castro, observa el busto del almirante Pascual Cervera durante el homenaje realizado en 2005 en Cuba por parte de cubanos y españoles al almirante de la escuadra hundida en 1898
El jefe del Ejército cubano, Raúl Castro, observa el busto del almirante Pascual Cervera durante el homenaje realizado en 2005 en Cuba por parte de cubanos y españoles al almirante de la escuadra hundida en 1898

Ascendió a contraalmirante (actual vicealmirante) en 1896 y fue nombrado comandante general del arsenal de la Carraca. Dimitiría por diferencias con el Ministro de Marina Beranger. En 1897, con el cambio de gobierno (vuelven los liberales) Cervera será nombrado Jefe de la Escuadra de Operaciones, posteriormente se llamará de Operaciones en las Antillas.

Se cernían nubarrones sobre España, ya que los EE.UU. amenazan con intervenir en el conflicto cubano. Por el contrario los políticos españoles miraban para otro lado o realizaban políticas apaciguadoras frente a los yanquees.

Ante este panorama, la escuadra empezará a realizar ejercicios y maniobras, probará la artillería. Cervera escribirá a los sucesivos ministros de marina (Bermejo , Auñón) sobre el estado de los buques, su posible indefensión si llega el caso del combate, la ausencia de planes operativos…..Se le ha acusado de ser un catastrofista o de escurrir el bulto. Nada más lejos de la realidad, pues muchos marinos eran de la misma opinión.

La Marina norteamericana en aquellos momentos era superior cualitativamente a la española. ¿Cómo es posible que recibiese órdenes para atacar el tráfico marítimo, bloquear las costas norteamericanas, destruir la base logística de Cayo Hueso y disputarle en sus aguas el dominio del mar? Más que un pensamiento expresado por el Ministro de Marina parece un auténtico despropósito. Los presagios se cumplieron y la escuadra de Cervera fue derrotada por la norteamericana.

Tras el desastre, su causa fue sobreseída tras dictamen fiscal, que más que acusación constituyó una defensa. Sin embargo, tuvo que soportar vilipendios de diputados y estrategas de café. Solicitó su pase a la reserva, pero la unánime reacción de la Armada favorable a su persona hizo que fuese rechazada, concediéndosele en su lugar licencia ilimitada para atender su delicada salud, esperando que en lo sucesivo preste nuevos e importantes servicios.

Almuerzo ofrecido oor el comandante de la fragata "Presidente Sarmiento" al Almirante Cervera
Almuerzo ofrecido oor el comandante de la fragata “Presidente Sarmiento” al Almirante Cervera

Un año más tarde, rehabilitado su honor, Cervera obtiene autorización para la publicación de su colección de documentos referentes a la Escuadra de Operaciones de las Antillas, que fue un auténtico revulsivo en los medios de opinión. La popularidad del almirante fue tal que en una encuesta realizada en un diario de tirada nacional para saber las preferencias de sus lectores para el ministerio de marina, Cervera encabezaría el listado.

En 1901 ascendió a vicealmirante por rigurosa antigüedad y poco tiempo después siendo Ministro de Marina Sánchez de Toca lo designa Jefe del Estado Mayor. Posteriormente Ferrándiz como Ministro de Marina, le nombrará Consejero del Supremo de Guerra y Marina. Después permanecerá dos años como Capitán General del Departamento de Ferrol siendo Ministro de Marina Concas. Posteriormente, con Villanueva de Ministro del ramo, sería nombrado Jefe de la Jurisdicción Central y Presidente de la Junta de la Adjudicación de la Escuadra. Cargos que tuvo que dejar al empeorar su salud, pidiendo su pase a la reserva. Cervera moriría en 1909 en Puerto Real (Cádiz). En 1916 serían trasladados sus restos mortales al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz).

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